La vida en general tiene una parte importante de realidad y otra de fantasía. La mía no iba a ser menos. A veces me creo tan importante como para que todo gire en torno a mí, algo así en plan "El show de Truman". Otras veces, en cambio, me siento absolutamente insignificante entre la masa de gente, cuando pienso en que todas y cada una de las personas que me cruzo tienen su vida, su camino, su historia particular. Me gusta observar a la gente por la calle. Me gusta pensar que quizás me observen a mí también, y a veces me pregunto qué verán. Es curioso como se vé a las personas dependiendo del momento o del rol que desempeñen en la vida de alguien. Hay quien me vé mona, hay quien me vé del montón, quien me vé fuerte y segura, quien me vé débil y sensible, quien me vé atrevida, quien no me vé directamente, quien me vé pero no me mira y está la gran mayoría... que me mira pero no me vé.
Fantasía y/o realidad?
En ocasiones pienso en cuántas "yo" hay en mí misma. Y mi blog no es más que otra parte de mí, donde expreso lo que siento por encima de apariencias y de excusas estúpidas de tardes ocupadas para protegerme de la cruel realidad. Entiéndelo, no puedo estar a tu lado si no puedo acercarme a tí, si no puedo besarte o acariciarte...tenerte cerca y hacerlo, para mí, es mi estado natural. Ésa es mi única verdad. Dime en cambio que podré y cronometra el tiempo que tardo en llegar a dónde tu quieras, rétame, ponme a prueba, dime sólo un lugar del mundo. Pero no pretendas tomarte un café conmigo para decirme eso que ya sé y que me duele tanto, e irte a tu casa, te lo ruego. No hace falta que te apiades de mí porque no me estoy muriendo, sólo estoy enamorada. Sólo eso. No sufras, se me terminará pasando, tarde o temprano. No hace falta que me digas nada porque soy absolutamente consciente por muy kamikaze que te parezca por, en cambio, darte tanto en este rinconcito mío. Simplemente yo aquí puedo ser yo y hablarte de lo quiera. Al fin y al cabo, siempre me quedará decir que no es más que literatura a pesar de ser mi mundo paralelo, ya que en el tuyo real no estoy legitimada para participar. Aquí es tan sencillo como que entres o no entres, que leas o que no leas, nadie te obliga, no te abordo ni te molesto para que me escuches ni para que me des una respuesta. Simplemente siento, y así lo reflejo. Puedes participar o no a tu libre elección. Si no te gusta lo que lees, no vuelvas a abrir la página. Es así de sencillo. Pero mientras me leas, y aunque yo lo niegue hasta el hipotético y lejano día en que vengas a buscarme, déjame que te grite por escrito lo que significas para mí. Déjame hacerlo porque es lo único que me queda. Lo único.
Al igual que con otras personas, a veces también me planteo cómo me verás tú actualmente y cómo me llegaste a ver algún día. Me atormenta pensar que quizás hubo un momento, un instante, un minuto en tu vida, en el que realmente sentiste por mí con el alma. Daría cualquier cosa, cualquiera, por volver a él. No sé, no logro comprender, lo que hice mal. No sé en qué punto dejó de gustarte compartir conmigo, en qué punto empezaste a ver como a una amiga a alguien con quien has vivido tantos momentos especiales y has compartido tantos días y tantas noches. Me tortura pensar que quizás fue por culpa de mi falta de paciencia. Y lo estoy pagando caro teniendo que tener ahora la suficiente como para esperarte toda una vida... y lo que es peor, sin que nada me haga presagiar en absoluto que obtendré nunca mi recompensa. Pero merece la pena, por la sencilla razón de que todo lo que tenga que ver contigo la merece. Sólo hacerte dudar la merecería. Sólo que pienses alguna vez en mí, me merece la espera.
Si pudiera dar marcha atrás en el tiempo...si estuviera en mi mano volver al minuto uno...te aseguro que no sé cómo lo habría hecho, pero enamorarte habría sido el motor de mi vida. Viviría por y para ello, para quererte, para hacerte feliz, para que siguieras riendo con mis payasadas y con lo patosa que soy. Seguiría sorprendiéndote día a día. Te besaría hasta quedar sin aliento. Te amaría como sólo soy capaz de hacer contigo, con el alma, desde el alma. Te apasionaría, como alguna vez tuve la suerte de hacer, y aún me entran escalofríos al pensarlo. Te contaría todos mis nuevos sueños, mis ilusiones, mis miedos. Haríamos realidad esa entrañable "Lista de Earl" que parece que ya ni te suena, y es que a veces tengo la impresión de que ya no te conozco, de que no recuerdas nada de eso tan mágico que teníamos, es como si se te hubieran borrado de la memoria esos momentos tan especiales que vivimos juntos. Pero si te tuviera conmigo, volvería a darte muchos más. Si te tuviera de nuevo, te pediría los abrazos atrasados que me debes, y contaría sin palabras toda mi verdad a tus ojitos de tortuga. Haríamos cosas nuevas juntos y te llevaría a Roma como te prometí...
Mira, ves? soñar con dar la vuelta atrás en el tiempo forma parte de la fantasía...
Ayer de vuelta a mi casa, pasé, como casi siempre, por tu la tuya. Me pregunté dónde estarías. Suelo hacerlo bastante, suelo pensar en si estarás animado, si habrás comido bien, ¡si estás estudiando! (grgrgrgr). En cambio, por las noches, procuro no pensar donde estarás... Ains, y bueno, anoche me apeteció llamarte e invitarte a ver esa peli que estrenaron el viernes y que tendrás tantas ganas de ver si no lo has hecho ya. De hecho a punto estuve de comprarte las entradas el jueves. Pero una vez más, como cuando pienso en lo absurdo de hacerte otros regalos que no tengo excusa para comprarte, entiendo que no soy quién para hacerlo, que no soy yo a quien has elegido para compartir tus cosas, por mucho que yo comparta contigo cada minuto de mí, desde la distancia.
Anoche volví a hacer el amago de aparcar el coche delante de la farmacia para bajarme y tirarte un pedrusco a la ventana. No encontraría mejor manera de llamar tu atención que gritarte como una posesa todo lo que siento por tí, sin tener en cuenta a tu familia, a tus vecinos y a la gente del bar, ¿¿Qué más dá, si lo que más quiero ya está perdido?? Afortunadamente, entendí a tiempo cuánto te avergonzarías de mí y que me pondrías una orden de alejamiento, jajaja, así que decidí reanudar la marcha. Esas cosas molan, pero sólo en las películas de Meg Ryan, verdad?
Ves? esa es la realidad. La triste realidad. Que si yo lo hiciera, sólo sería una loca romántica absurdamente enamorada de tí. De hecho no hace falta tirar piedras contra tu ventana para parecerlo ya a ojos de alguna gente, basta con hablar pública y abiertamente de mi sentir, aún sin conocer al destinatario. Ellos que sabrán de nosotros... Qué sabrán de mí. Por qué lo ven poco apropiado?. Es tan sencillo y tan complicado a la vez como que soy una mujer que siente, segura como para explicarlo, y que no se avergüenza de ello, entre otras cosas porque no tiene por qué hacerlo. Querer y luchar por lo que se quiere es muy digno... y que no te pese transmitirlo, pese a estar perdiendo la batalla, más.
lunes, 30 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario