lunes, 30 de noviembre de 2009

DESENCUENTRO 22/11/08

No ha sido fácil acostumbrarse a tí, reflejo de una realidad futura que más que palpable, fue ansiada y finalmente perdida... escenario de mí misma sin mí. Y sin mi otro yo. Objeto de deseo de ojos ajenos y sin embargo cárcel de mi alma, tortura de mi ser, soledad de mi corazón. Error de agradecer. Frías tus paredes, que se convirtieron en muros infranqueables para mi nostalgia, caballo de batalla de mi orgullo, finalmente batalla si no ganada, al menos tampoco perdida. Desiertas tu y yo sin la risa de sandía, sin ese instante de mirada perpetua a la que me encadenaría de manos y pies hasta el fin de mis días. Sin la piel de aceituna cálida y suave y sin besos interminables de fruta fresca y jugosa bajo el dosel de mis sueños. Pero como no me has matado sino que me has hecho más fuerte, ahora intento al menos llegar a un acuerdo entre tu y yo: Tu no me recuerdes quien soy y prometo compartir contigo mis silencios como si no dolieras. Como si no desgarraras tú y la ausencia, que se hace más grande en tu eco y en tí, si cabe.

Con la ansiedad del origen de mis entrañas, a poco me sabían los abrazos. Los reclamados, esperados, ansiados y escasos abrazos. Tu mirada cansada, tu corazón estancado. Y como si de un síndrome se tratara, una vez en semana esta sensación me colapsa, me entorpece, me limita, me congela. Me hastía. Me duele. Dame aire que yo respire porque me ahogo. Dame besos y caricias, sinceras o mercenarias.

Y vuelta a empezar. Y a vivir mi vida sin mí, porque ésta no soy yo. Marioneta que se deja llevar por la inercia de la vida. Yo vivo en el sueño, en la esperanza, en el futuro, en tí. En todos tus momentos, en todos los lugares, acompañándote, en tu pensamiento. Habito en tu alma y me alimento de lo que te nutre y respiro de tu oxígeno. Te llevo siempre en el bolsillo izquierdo de la camisa y espero. Te espero. Sigo esperando y esperaré. A que cantes mi nombre, a que necesites mi aire para lo que sea. Para lo que sea. Y sin embargo me odio por conformarme con que me brindes un guiño, con saber que tú estás ahí, mi otro yo. Las grapas que sellan mis labios y las cuerdas que amarran mis manos, así lo imponen.

Actriz del engaño, de la pose. Cádaver que late. Daría mi vida por extender las alas y poder volar hasta mi horizonte, hasta mi propio infinito. Por ser yo, ser tú y esta vez, vivir mi vida conmigo y vivirla contigo. Mi yo sin tu yo no es, no existe. Existe un vago reflejo de mí, un alma cansada condenada a llevar grilletes por el resto de su existencia. Sólo tu tienes el pegamento para mis alas. Por siempre y para siempre. Aunque nunca te lo hayas terminado de creer y nunca llegues a saber con certeza que mis desencuentros los inspiras tú.

Tú. Lo mejor, lo peor, mi lema. Divago en tí. Y ves? Hoy es día de Just Hold Me.

And why can't you just hold me?
And how come it is so hard?
And do you like to see me broken?
And why do I still care?

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